Esta iglesia quiere ser un lugar seguro, para los niños, para los jóvenes, para los recién llegados, para quienes están heridos. Estos son los principios que nos comprometemos a vivir. No es una lista de reglas, es una manera de cuidarnos.
Respeto mutuo
Cada persona que entra por nuestra puerta lleva la imagen de Dios. Hablamos con respeto, escuchamos antes de juzgar y no permitimos burlas, insultos ni discriminación por raza, idioma, edad, orientación, situación migratoria o nivel económico.
Cuidado de los niños
Los niños son una prioridad. Todos los voluntarios del ministerio infantil pasan por una entrevista y conocen las reglas básicas: nunca un adulto a solas con un menor en un espacio cerrado, registro de entrada y salida con los padres, atención inmediata a cualquier preocupación. Si algo no te cuadra, dilo. Te escuchamos.
Confidencialidad pastoral
Lo que compartas con un pastor o pastora se queda con un pastor o pastora, salvo en situaciones que pongan en riesgo la vida o la seguridad de un menor. En esos casos seguimos los protocolos de protección y, cuando corresponda, las autoridades.
Sin presión financiera
Nadie tiene que dar para pertenecer aquí. Las ofrendas son voluntarias y no se hacen públicas. La iglesia no presiona, ni avergüenza, ni condiciona la pertenencia al dinero.
Si necesitas reportar algo
Si has vivido o presenciado una situación que va contra estos principios, abuso, acoso, mala conducta de un voluntario o líder, escríbenos por el formulario de contacto marcando "confidencial". Tu mensaje llega solo al equipo pastoral y a la persona responsable de protección. Te tomamos en serio.
